sábado, 30 de marzo de 2019

Álvaro Uribe

Por Leti Ariza

CONSTRUCCIÓN DE ESTADO EN LA ÉPOCA DE LA SEGURIDAD DEMOCRÁTICA

En el año 2002 llegó al poder en Colombia Álvaro Uribe Vélez, con una contundente votación del 56% en primera vuelta presidencial. Su propuesta principal era un plan llamado la “Seguridad Democrática”, que se basaba en recuperar la presencia estatal en los 1102 municipios del país que eran azotados por la guerrilla y los paramilitares, y que mantenían al país en sumisión, terror y desesperanza.
El Plan se convirtió en una política de Estado en la que primaba el imperio de la ley,  haciendo uso del mandato constitucional que rezaba que cada colombiano tenía derecho a recibir igual protección del Estado y de esta forma, se aseguraba la presencia de las Fuerzas Militares en municipios que, hasta entonces, no contaban con ello.
Para el año 2010 en que Uribe deja el poder se evidencia un gran avance mediante las cifras de su gobierno que muestran reducciones significativas, en cuanto a  niveles de violencia, secuestros, homicidios, extorsión y ausencia estatal.
Uribe, había logrado instalar al 2010, pie de fuerza en el 100% del territorio Colombiano, desmovilizar a las AUC, y a 22.000 guerrilleros pertenecientes a las FARC y al ELN, con lo que la seguridad para los colombianos mejoró considerablemente, o por lo menos esa era la percepción del colombiano del común, lo que situaba en un 80% su popularidad, y la percepción de que había logrado reconstruir, para muchos, un Estado viable.
Con base en  lo anterior, se propone para este ensayo, contestar una pregunta : ¿Álvaro Uribe Vélez, el presidente que más ha construido Estado en Colombia?

Se empezará por definir, el concepto de Estado, de la mano de Max Weber y John Locke, luego se relatará el contexto nacional que rodeó el final del Siglo XX y comienzos del XXI, y cómo se encontraba Colombia en materia de seguridad e índices de violencia; más adelante se relatarán las cifras del Gobierno Uribe, para luego intentar contestar la pregunta orientadora. Finalmente se hará  una pequeña conclusión sobre este ensayo.
Para determinar si hubo construcción de Estado en mayor o menor medida, se tomarán toman dos conceptos o enfoques desde autores clásicos que trabajaron el tema. El primero es Max Weber que ve en el Estado la única fuente con derecho a la violencia y lo define como aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio reclama con éxito, para sí, el monopolio de la violencia física legítima. Para este punto de vista, el Estado cubre los habitantes de un territorio determinado y requiere instituciones gubernamentales, administrativas y represivas para proteger a tal asociación de las amenazas externas y del caos interno.
John Locke considera al Estado como una organización nacida de la necesidad de los hombres de establecerse en sociedad, ya que en su estado natural, el Estado es destructivo, dada la inexistencia de mecanismos para restablecer el orden. Locke reconoce que los hombres violan la Ley Natural, ya que "no observan estrictamente los mandatos de la equidad y la justicia, resulta muy inseguro y mal salvaguardado el disfrute de los bienes que cada cual posee en ese estado”

De  esta forma surge la necesidad del hombre de entrar voluntariamente en sociedad con otros hombres, ya que por muy libre que sea, la condición natural está plagada de peligros constantes. Este ingreso voluntario en sociedad se puede dar con hombres que se encuentran ya unidos o que tienen el propósito de unirse para la mutua salvaguardia de sus vidas, libertades, y tierras.

Teniendo en cuenta las definiciones anteriores, se puede entrar en el contexto de la pregunta planteada y conocer la realidad colombiana en el año 2001. Colombia atravesaba una de sus peores crisis institucionales registradas desde épocas de la violencia en los años cincuenta cuando la seguridad y la tranquilidad de sus habitantes venía siendo comprometida por condiciones ideológicas y que, mantenían al país en una sangrienta guerra civil que no terminaría sino hasta dos décadas después con el establecimiento del Frente Nacional pero, que dejó tras su paso, un saldo dede aproximadamente 200 mil muertos.
El Presidente de ese entonces, Andrés Pastrana, había sufrido un revés con el proceso de paz, el mismo que no había podido culminar con éxito debido a los incumplimientos del grupo armado ilegal  FARC, que tenía sitiado al país en una ola de terror que amenazaba la institucionalidad del Estado.
En el año 2000 venía incrementándose el número de víctimas fatales por la violencia; ya en el año 1999 morían diariamente 12 víctimas y para septiembre del año 2000 la cifra había pasado a 19. El promedio de desapariciones forzadas pasó de casi una víctima diaria, a más de dos; el 79,5% de las violaciones de derechos humanos eran atribuidas a los grupos de guerrillas y paramilitares y el 20,5% atribuíbles al Estado.
La situación se tornó especialmente grave hacia principios del año 2001 con la ocurrencia de 26 masacres en 11 departamentos en el lapso de 18 días, con un saldo de más de 170 decesos.
El Informe del Ministerio de Defensa indicaba que se produjeron 1.863 asesinatos atribuibles a grupos armados ilegales y más de tres mil secuestros de civiles. En el primer semestre del año 2000 se habrían producido 238 homicidios de carácter político atribuibles a grupos armados

Según datos registrados en el Sistema Nacional de Información del Desplazamiento Forzado del Gobierno Nacional, 720.000 personas habían sido desplazadas forzosamente entre 1996 y el 2000; para el año 2000, 128.843 personas fueron desplazadas y en el  año 2001 esta cifra había ascendido a 190.454 personas, es decir que en el lapso de un año se presentó un incremento aproximado en el desplazamiento de un 50%
Después de ver las cifras, se visibilizaba un país sumido en dinámicas de violencia, ilegalidad y ausencia del control estatal. Para el 2002, cuando llega Álvaro Uribe al poder, los colombianos ven en su figura, la representación de una única salida a la crisis de seguridad. El resultado de esta ilusión, es que es elegido presidente con una contundente votación en primera vuelta.
A partir de ese momento nace la Política de Estado de la “Seguridad Democrática” que traza las líneas básicas que buscan proteger los derechos de los colombianos y fortalecer, con la solidaridad de la ciudadanía, el Estado de Derecho y la autoridad democrática, donde quiera que esté amenazada. La Política de Defensa y Seguridad Democrática es una política de Estado de largo plazo, que se desarrollará en coordinación con todas las entidades del Gobierno y las demás ramas del poder.
Asegura el documento que la verdadera seguridad depende no sólo de la capacidad de la Fuerza Pública de ejercer el poder coercitivo del Estado, sino también de la capacidad del poder judicial de garantizar la pronta y cumplida administración de justicia, del Gobierno de cumplir con las responsabilidades constitucionales del Estado y del Congreso de legislar teniendo presente la seguridad como el bien común por excelencia de toda la sociedad.
Como se puede notar, la línea de la Seguridad Democrática no sólo se enmarca en la seguridad ciudadana, sino en los principios democráticos, la justicia y el imperio de la ley.
De esta forma el Gobierno Nacional contó con un instrumento que le permitió tomar medidas judiciales, administrativas y legislativas, además de aumentar el presupuesto para la Defensa Nacional y con el mismo, desarrollar todos los proyectos de aumento de tropas, flota, infraestructura, entidades destinadas a recuperar la institucionalidad y la confianza en el poder coercitivo del Estado.
Después de 8 años de gobierno se evidenciaba una clara reducción de los índices de violencia que tanto afectaron a los colombianos en el pasado : Disminución del 46,2% en homicidios,96,7% en secuestros, 71,5% en actos terroristas, disminución del 100% de alcaldes despachando por fuera de sus municipios, disminución del 100% en municipios sin presencia de la Policía Nacional, disminución de 90% en masacres.
La causa de dicha disminución radicaba en que el Estado había recuperado en buena medida el monopolio de la fuerza legítima que le permitía tener mayor control del territorio y sus nacionales. La desmovilización de los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia y el Bloque Central Bolívar, entre otros grupos, la ofensiva militar contra las FARC y el ELN que diezmó sus integrantes, constituían las principales acciones que tuvieron efectos sobre la seguridad y el control estatal.
Conclusión
Se ha determinado con anterioridad, que el Estado depende de la constitución de una organización que pueda controlar mediante mecanismos represivos y administrativos, salvaguardar las libertades de sus habitantes, sus vidas y sus bienes. Con base en ese concepto y teniendo en cuenta la situación institucional en la que el país se había convertido, obteniendo un despliegue de la institucionalidad que permitía ejercer la fuerza física en pro de la protección de sus habitantes, evidenciado entre otras cosas, por la presencia policiva en el 100% de los municipios del país, la reducción de los niveles de secuestro, homicidio, extorsión y masacres, se puede concluir que es afirmativa la respuesta a la pregunta. Nunca antes el país había vivido un cambio tan drástico en sentido positivo, en tan poco tiempo, entre otras cosas debido a que los niveles de pérdida del poder estatal, cuando empezó su mandato, estaban en su mayor momento. Por supuesto al terminar su mandato el cambio fue innegablemente notable.
Para demostrar la construcción de Estado conseguida, se han indicado las escandalosas cifras sobre desinstitucionalización que arrojaban el principio del milenio durante el mandato de Andrés Pastrana; cifras que al compararlas con cualquier otra crisis de institucionalidad de la que se tengan cifras en el país, no se conoce un nivel más alto, y para, cuando termina el mandato de Álvaro Uribe, esta reducción es ostensiblemente mayor comparada con cualquier otro período de un gobernante.


No hay comentarios:

Publicar un comentario